
Es una pregunta que se hace una gran cantidad de personas hoy en día. El mundo va a una velocidad vertiginosa. No es novedad encontrar a personas asistiendo a cuanta actividad física los pueda distraer de sus trabajos y calmar la intensa actividad cerebral que tienen, con su mente llena de pensamientos y preocupaciones que los circundan. No es novedad escuchar la frase típica de ascensor del primer día de la semana al saludarse y preguntar «¿Cómo estás?», “aquí estoy, como día lunes”. No es novedad el aumento de uso de antidepresivos, de consultas psicológicas o psiquiátricas. El incremento de licencias médicas por estrés es abismante. Entonces…dado este escenario, ¿cómo poder ser felices?
Emma Seppälä, Directora científica del centro para la investigación de la compasión y altruismo de la Universidad de Standford (EE.UU.), en su libro más reciente “The happiness track”(La vía de la felicidad), estudia y comenta: “después de haber trabajado en diversos entornos de alto rendimiento, he notado que muchos persiguen el éxito a costa de sí mismos, posponiendo su felicidad con la idea de que cuando alcancen ese éxito, van a ser felices, pero en realidad es todo lo contrario. La evidencia científica demuestra que la felicidad es la receta para ser exitoso”.
La idea de que hay que trabajar largas jornadas hasta quedar exhausto, enfocado 24/7 en la oficina y viviendo al ritmo del stress para lograr las ambiciones laborales, es falsa y anticuada según Seppälä. “Está demostrado que si uno prioriza su felicidad va a ser más productivo, creativo, resiliente, enérgico y carismático. Hay que tomarse tiempo para disfrutar y estar tranquilo”, aconseja.
Manuel José Rengifo, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad de Los Andes comenta: “uno ve a personas que en su pirámide de necesidades ponen los bloques en desorden”. “Se sacan la mugre por cinco años para se exitosos, pensando que eso después los llevará a ser felices. Lo toman como una inversión. Pero es una especie de espejismo, ya que al ir logrando metas, uno se da cuenta de que cada vez falta más, que no esta completo. Es un circulo vicioso donde se va mermando la calidad de vida”, enfatiza el psicólogo.
Ema Seppälä, por su parte asevera que esta demostrado que una persona equilibrada, tranquila y contenta con su vida, esta en mejores condiciones para desempeñar sus responsabilidades y obtener buenos resultados.
Ahora bien, si el logro de metas no es lo que nos lleva a tener bienestar o la tan ansiada felicidad. ¿Cómo es que se logra? Para la autora, tiene que ver con darse tiempos para uno mismo, pasarlo bien y disfrutar del presente. “Si te cuidas a ti mismo y a los demás, y te das el espacio para encontrar alegría en tu vida, tienes mayor bienestar”, agrega.
“Siempre estamos corriendo, pensando en lo que tenemos que hacer después y en la multitarea. Eso no es compatible con la tranquilidad y el confort de la mente, que es lo que más tiene que ver con la felicidad”, explica Carla Crempien, psicóloga e investigadora del instituto Milenio para la investigación de la depresión y personalidad (Midap). Darse una pausa día a día y reflexionar sobre el estilo de vida que uno tiene, es uno de sus consejos. “Hacerse preguntas como, ¿para qué estoy haciendo esto?, ¿qué es lo verdaderamente importante para mi?, es un simple ejercicio que ayuda a parar el piloto automático y definir prioridades”.
Por otro lado, enfocarse en alcanzar la felicidad de forma consciente, puede ser un arma de doble filo, según Rengifo, ya que muchas veces lleva a tener síntomas de ansiedad o estrés. Hay que conectar con ambiciones propias sin olvidar dejar espacio para otras áreas, como la vida social, la familia, el deporte, la salud, el ocio o algún hobbie.
Emma destaca que cuidarse y tratarse como a un buen amigo es clave para ser feliz y, por ende, exitoso. Resaltar las cualidades positivas que se tienen, celebrar los logros propios y no criticarse al fracasar, sino que aceptar los errores y aprender de ellos, son alguno de sus consejos.
¿Cuánto te estás queriendo hoy?, ¿que acciones haces?, ¿las haces?, ¿cómo y cuánto te cuidas?
Son preguntas que te pueden llevar a espacios poderosos de reflexión y a dar ese impulso que necesitas para salir de eso que te tiene atrapado y poder llegar a decir entonces: «Ví eso que me retenía, vi los costos que tenía para mi y decidí cambiarlo, lo hice, y logré mayor bienestar!».
Por Juan José Gibson
Fuente: Artículo el Mercurio – Andrea Manuschevich