PIZZA Y PROPÓSITO: CUANDO NUESTRAS FORTALEZAS COBRAN VIDA

Hace un par de semanas probé una de las pizzas más ricas de mi vida. Al respecto, quizás te estés preguntando ¿qué tiene eso de relevante? Lo relevante es que ese día no solo probé unas deliciosas pizzas, sino que también me sentí profundamente inspirada para escribir acerca de un tema que me apasiona muchísimo: el desarrollo del ser humano desde una nueva perspectiva apreciativa, integradora y, a mi parecer, también más cuidadosa. Me refiero a la mirada que propone la psicología positiva y el desarrollo del ser humano desde los valores y fortalezas de cada uno.

Para quienes son mis lectores asiduos, supongo que ya van concluyendo mi amor por esta disciplina y cómo la psicología positiva es uno de los mapas que cambió mi propia visión del mundo y del ser humano, convirtiéndose en uno de los fundamentos en que sustento mi trabajo como coach, tanto por su base científica como por la forma en que he visto que contribuye a promover -de manera exponencial- el desarrollo humano, lo cual se alinea de manera perfecta con mi propósito de acompañar a otros a lograr su máximo potencial.

Permítanme, entonces, hablarles de Juan, de sus pizzas y de cómo dio origen a Forni Nomade´s.

Conocí a Juan hace un par de años gracias a Pamela, una de mis grandes amigas de la vida. Ella, conoció a Juan un día, paseando por una feria artesanal donde este trasandino vendía sus productos de orfebrería como artesano, aunque él sólo estaba de paso, porque su espíritu de nómade le hacía, por ese entonces, fijar la mirada más hacia el norte, al otro lado de la frontera.

Imagino que hay mucho que desde ya podrán interpretar… ¡Y sí! Juan y Pamela se enamoraron y juntos emprendieron destino. Sin embargo, al poco tiempo de viaje, supieron que iban a ser padres y -como a muchos- les aparecieron diversas inquietudes.

En resumen, Juan y Pamela volvieron de su viaje y se establecieron en Chile; Pamela se empleó como periodista y Juan buscó diversas posibilidades de trabajo, aunque se le hizo cuesta arriba al no tener estudios formales. Fue así como se empleó en minería, primero como maestro “M1”, para luego formarse como maestro soldador. Sin embargo, nunca se sintió realmente realizado en sus quehaceres, a la vez que sentía que en cada paso que daba debía renunciar a un pedacito de sí.

Con el tiempo, con Pamela y Juan dejamos de vernos a menudo y a ratos nos perdimos el rastro. No obstante, el cariño siempre se mantuvo y, en cada encuentro fortuito, Juan nos invitaba a reunirnos haciendo alusión, además, a que nos invitaba a comer las ricas pizzas que él hacía. Por diversas razones la propuesta nunca se concretó. Pero tal fue mi sorpresa cuando hace unos meses conocí el emprendimiento Forni Nomáde´s que Juan y Pamela montaron, que me propuse sí o sí probar esas pizzas.

Entonces, una vez más, todo sucedió de manera fortuita y sin arreglos previos, cuando Juan remontó con la invitación y finalmente pudimos concretar el bendito banquete, ocasión en la que Pamela y Juan dispusieron todo para compartir y cenar, ¡quedé maravillada! Me sorprendí gratamente de la experiencia, de las historias, del calor del fuego, de la mística alrededor, de lo rico de las pizzas y, sobre todo, de darme cuenta de cómo, al llevar a cabo una acción en la que conspiran muchas fortalezas, solo puede encenderse nuestra pasión y fluir en una experiencia en la que nos fundimos con aquello que se nos da de forma natural y que, por lo demás, amamos. Y es que ese día vi encarnada en una sola persona todo lo aprendido de la psicología positiva y de la mirada de las fortalezas que proponen Martin Seligman y Christopher Peterson cuando se refieren a las “3-E´s: entusiasmo, energía y emoción”[1] (Nimiec, 2017).

Forni Nomáde´s es la marca que da nombre al emprendimiento de esta pareja, sin embargo, son las fortalezas de Juan y Pamela, en sumatoria y puestas al servicio, lo que le dan la vida y el alma a este proyecto que consiste en “un horno artesanal pizzero rodante”, en el que Juan elabora pizzas a la vista de los comensales, mientras Pamela -con mano firme- hace su parte en la administración.

Desde la salsa de tomate (elaborada con receta casera e ingredientes secretos) hasta el más mínimo detalle del horno han sido elaborados por Juan, haciendo converger su labor de artesano, sus habilidades de maestro soldador, su amor por la buena cocina, su espíritu trasandino, su esencia nómade, su espíritu de anfitrión y tanto más en esta hermosa empresa.

Mirar todo este espectáculo de sabores, aromas y del ser al servicio, me hace reflexionar acerca de cuántas veces nos forzamos a seguir caminos que no necesariamente responden al llamado de nuestra alma y, en cambio, nos esforzamos por seguir aquello pre-establecido que, aunque no atienda a nuestro propio llamado interior, responda a “lo que se debe hacer” o a “lo que todos han hecho” y que, por tanto, se considera como el camino de “lo correcto”. Al respecto, mi sensación es que después de mucho iterar y, también, de largas renuncias, Juan y Pamela por fin escucharon sus propios SÍ interiores que les permitieron concretar este proyecto que hoy les llena de éxitos, aunque claro está que no ha sido fácil, ni ha estado exento de vicisitudes.

En ese sentido, cuando conversaba ese día con Juan y Pamela cerca del fuego de Forni Nomade´s, me contaban, además del camino recorrido, acerca de todas las veces que probaron hacer la masa con distintas cantidades de levadura, de las diferentes temperaturas que probaron para hornear las pizzas, de la difícil logística para proveerse de mozzarella de buena calidad a buen precio, además de los diversos ajustes que le han hecho al horno para lograr cada vez una mejor pizza, pero sobre todo, para lograr una experiencia distintiva.

De esta forma, he sido testigo en esta y muchas otras ocasiones de cómo fluir con aquello que se nos da naturalmente bien nos llena el alma y genera un camino de éxito, incluso cuando para lograrlo es necesario sortear diversos obstáculos, o bien, como resume Mihalyi Csikzentmihalyi “(…) cualquiera que haya experimentado flow sabe que el bienestar que implica, requiere un igual grado de disciplina y concentración”[2].

Me pregunto, entonces, si hubiese sido posible para Juan haber llevado a cabo el trabajo que hoy realiza con tanto gozo y dedicación, si no convergieran en aquello sus talentos, lo que ama y le apasiona. Inmediatamente me respondo a mí misma y me digo “NO”, que ni el mayor de los compromisos con realizar una labor impecable puede reemplazar el poder del “flow” que nos regala el ir en línea con nuestras fortalezas y, de hecho, que -con certeza- ese compromiso es producto de aquello y no causa. Es en esta línea que Martin Seligman, padre de la psicología positiva, sostiene que “No hay atajos al flow. Sino por el contrario, necesitamos desplegar todas nuestras principales fortalezas y talentos para encontrarnos con ese mundo”[3]. Sin embargo, pese a todas las posibilidades que se abren cuando trabajamos en línea con nuestras fortalezas, las estadísticas dicen, por un lado, que solo un 17% de las personas las usa de manera consciente, mientras que el 75% no conoce cuáles son estas[4] (Biswas-Diner, 2011).

Entonces, desde ya, nuestra invitación es a tomar consciencia de nuestras fortalezas, ya que estas tienen directa relación con aquello que amamos y nos apasiona y, por lo tanto, son agente causal de nuestro bienestar y felicidad. A la vez, desde esta conexión y el sentido que aquello otorga, es más factible que podamos sostener el camino cuando se hace cuesta arriba, sortear los obstáculos y salir adelante. Asimismo, es nuestro perfil de fortalezas uno de los factores que nos hace únicos[5] (Seligman & Peterson, 2004), por lo que si trabajamos alineados con estas existe mayor probabilidad de que destaquemos en aquello que hacemos.

LA HISTORIA DE JUAN

“La idea del emprendimiento en sí tuvo siempre un gran motivo: ser el sustento de un proyecto mayor que aún no tiene fecha de comienzo pero que podría tranquilamente situarse por estos días. Hablo de un viaje que siempre soñé o soñamos… Y también de varios intentos.

Yo trabajaba en minería y me desempeñaba como M1 y, con el tiempo, adquirí mi calificación como soldador 3G, lo que me dio un mejor sueldo y mayor conocimiento en estructura. En mis tiempos libres movía  mi taller de orfebrería, y con el tiempo, me dediqué solo al taller, lo que no fue una buena idea… Y, entonces, volví a la mina… Lo que tampoco fue una buena idea.

En un cumpleaños de mi hijo Astor decidí hacer las famosas pizzas a la parrilla que son tan frecuentes en Argentina y noté que todos quedaron encantados. De este modo, se empezó a convertir en un        ritual de mi casa. Luego, recordé las pastas caseras y cuántas cosas había visto cocinar a mis padres. En paralelo, la idea del viaje se me aparecía cada vez que podía. ¡Nunca me abandonó!

Los conocidos empezaron a decirme que podría hacer pizzas para vender. Fue así que comenzó a darme vueltas la idea de cómo solucionar el tema y la independencia laboral como principal motivación y empecé a recopilar información, a dibujar y a resolver un montón de detalles. Pasaron algunos años, porque no fue tan sencillo. Pame no estaba muy de acuerdo. Entonces, ¡tuve que saltar nomás!

Invertí cada peso que había ahorrado, intentando llegar con los recursos que tenía a un resultado óptimo y que se notaran buenas terminaciones, a la vez que aprovechara al máximo los fondos con los que contaba. Mis conocimientos en construcción, albañilería, gasfitería, soldadura, estructura y el amor por la cocina se conjugaron… No lo había visto así hasta aquella vez que conversamos y vos me lo hiciste ver… ¡Fue como meter todo eso en una licuadora y sacar un carrito bien particular y llamativo!

Forni Nomade´s cuenta, además, con una administradora con un látigo bien importante (lo que igual agradezco, aunque mucho no me agrade). Pame se encarga de la administración y la presentación con una efectividad del 1000%. Ella con su visión nos ha acomodado comunicacional y formalmente de una manera necesaria para esto.

Finalmente, este proyecto fue siempre pensado y visualizado en el entorno de mi familia, con ellos alrededor, ser el sustento de un viaje familiar que si me preguntas, en sí, ¡ese es el gran proyecto!”.

Retomando la historia de Juan, ¿qué fortalezas nos aparecen en su experiencia de vida? Podemos apreciar, por ejemplo, su creatividad; su pasión por aprender y la perseverancia; quizás, también, la humildad en darse cuenta de que podía soltar y volver a empezar, además de su auto-liderazgo al movilizarse de forma protagónica hacia el bienestar suyo y de su familia. También, equilibrio y autorregulación en el sopesar el esfuerzo con el costo de realizarlo; cercanía y afectividad en el sostener con su entorno más cercano y  valentía en atreverse.

Finalmente, con lo que quisiéramos quedarnos es que Juan es un vivo ejemplo de cómo aparece nuestra “power zone” o nucleo poderoso[6] (Mayerson, 2015), donde nos movilizamos desde la alineación de nuestras fortalezas más sólidas y presentes, así como nuestros recursos e intereses. Del mismo modo, su historia nos confirma que, a pesar de que los talentos pueden ser desaprovechados, los recursos externos escasos, el propósito incierto o las habilidades disminuidas en el tiempo y, en consecuencia, todo puede parecernos perdido, siempre tenemos nuestras fortalezas de carácter para transitar nuevos caminos. Es así que cuando nos enfocamos en ellas, las energizamos y encausamos, ellas pueden cristalizar, evolucionar e integrarse con otras cualidades positivas para contribuir a nuestro bienestar de manera activa y manifiesta, apareciendo un claro hilo conector entre fortalezas, flow y alinear nuestro propósito como algo evidente y necesario.

Entonces, ¿quieres dar saltos cuánticos en tu vida? Ya sabes, ¡desarróllate a partir de tus fortalezas!

Al respecto, te invitamos a reflexionar y a tomar conciencia en torno a este tema. En este sentido, algunas preguntas que nos surge regalarte son: ¿conoces tus fortalezas? ¿Cómo podrías vincular tus fortalezas a tu propósito de vida? ¿Cuánta energía pierdes en concentrarte en lo que te falta en vez de invertirla en aquello que sí tienes?

Si quieres identificar y desarrollar tus fortalezas ¡te acompañamos! Contáctanos escribiéndonos a rbravo@thegeniuschoice.com o a anunez@thegeniuschoice.com

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NOTA: Esta columna la hemos escrito en colaboración, Roberto Bravo y quien suscribe, desde una propuesta colaborativa en la creación de contenido de valor que aporte a promover el coaching como una disciplina relevante para generar nuevas formas de aprender. Asimismo, a través de esta columna, queremos contribuir a difundir esta disciplina y facilitar y diversificar su acceso, acompañando a través de reflexiones y preguntas que promuevan un retorno reflexivo que conecte tanto con los dolores e inquietudes como con la propia motivación, a dar los primeros pasos en el camino protagonista de diseñar cada uno, momento a momento, la vida que quiere para sí.

[1] Niemiec, Ryan M. (2017). Character Strengths Interventions.

[2] Csiksentmihaly, M. (1990). Flow, the Psychology of optimal experience.

[3] Seligman, Martin E.P. (2011). Flourish.

[4] Biswas-Diener, R. (2011). Practising Positive Psychology Coaching.

[5] Peterson, C. & Seligman, M.E.P. (2004). Character strengths and virtues: A handbook and classification.

[6] Mayerson, N. (2010). Character jazz (Article available from the VIA Institute on Character).

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